Cordoba

TALLERES GRITÓ CAMPEÓN EN CÓRDOBA

Talleres volvió a demostrar su jerarquía y le ganó a Instituto en una final apasionante por 6-4. Segundo título para la “T” ante una buena concurrencia de público. Le Roux y Del Valle, los intratables.

Quedaba 1´de partido de partido y el Pelatto explotaba. Toda una temporada estaba a punto de culminar con un solo grito unido, ¡Dale campeón!. Talleres estaba dos arriba y cada segundo era eterno para Sebastián Amigo, DT, una ráfaga para Ezequiel Boscovich, de Instituto. Llegó el momento final, la “T” festejaba, la “Gloria” cabizbaja porque el esfuerzo no tuvo su recompensa.

Para llegar al minuto 20 de la segunda parte, tuvieron que pasar muchas cosas. El partido arrancó con una presión bien marcada de Instituto, inclusive logrando el error rival, y así llegó la primera opción clara para la visita. Talleres se fue adelantando en el campo y con una buena finta y puntinazo, Pol del Valle metía el primero del partido. Lucas Le Roux aguantó una pelota, se daba vuelta y metía el segundo para delirar al público local, poco tiempo después, el tercero y segundo en su cuenta personal.

Instituto no aparecía en su máximo esplendor, tal vez extrañando a Jorge Villalobos, ausente en este partido por motivos personales, pero una vez más Alejandro Destacio se ponía el equipo al hombro y marcaba el primero. Mientras Talleres buscaba la falta del tiro libre castigo, Mauro Roa tatuaba en la red el segundo. Leonel Puebla “robaba” una pelota y metía el empate para irse al descanso.

En lo que va del año Talleres e Instituto se enfrentaron en tres oportunidades y la “T” se quedó con las tres. En San Juan por penales, en la fecha 5 y en esta gran final del apertura.

La superioridad volvió para el lado de Talleres que logró marcar de manera eficaz el cuarto y quinto gol. Del Valle con la cinta de capitán y el sello de goleador, llevaba el ritmo del segundo tiempo con sus goles. Le Roux apareció para meter otro gol, que para el momento marcaba una diferencia de tres.

Destacio y Daniel Rivero manejaban la batuta del partido, éste último como arquero – jugador, pero sólo pudieron quebrar la resistencia de Juan Pablo Barbero en una ocasión, cuando su propio compañero Sebastián Lago convertía en contra. Quedaban cinco minutos de juego, podía pasar cualquier cosa, pero Instituto se iba quedando sin ideas y la fortaleza de Talleres, empujado por su público, hicieron que la red local no se volviera a inflar.

Sólo quedaba tiempo para los festejos de Talleres, la desazón de Instituto que, cómo en el último torneo del 2014, se quedaba en las puertas del sueño.

Por EstebanZapata Marín – FutSal Cordobés

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