FEMENINO

SIGUEN LOS FESTEJOS

En el marco de las celebraciones por el primer título en la historia del Futsal AFA, las chicas de la Academia enfrentaron a un combinado de periodistas y se impusieron en un partido cuyo eje, lejos de estar puesto en el resultado, fue la igualdad de género en el fútbol.

Los goles se gritaron con ganas, entre sonrisas, buen humor y –cómo que no- alguna que otra cargada saludable. Las anfitrionas, dueñas del título de Primera División de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), asumieron el desafío con la seriedad que ameritaba la cita y aceptaron el reto de una banda de periodistas que demostró por qué está más cerca de los micrófonos que de la pelota. Sin embargo, más allá del pobre rendimiento de los invitados y de la solidez colectiva de nuestras chicas, la clave del amistoso que se desarrolló el jueves por la noche en el complejo del Cilindro estuvo en la convicción de que no hay espacio para la discriminación de género en el fútbol.

Al fútbol se juega bien o mal. Y eso no depende en lo más mínimo de si se es mujer o varón. ¿Alguien duda todavía? El contundente triunfo por 10 a 7 del equipo de futsal femenino sirve como nítido ejemplo de que en este juego debería caber todo menos los discursos que ejercen violencia desde una mirada patriarcal del mundo. Con Claudio Martino –uno de los técnicos- como refuerzo de lujo, con Sol Domínguez mirando desde afuera por su inminente partida a la liga italiana, las locales arrasaron desde el comienzo y se aprovecharon de las incompatibilidades de un rival carente de orden. Algunos arrestos individuales les permitieron a los periodistas arrimarse en el marcador pero, según el análisis de los expertos, la victoria jamás estuvo en duda.

Antes de que la pelota rodara, hubo alguna chicana como para calentar un ambiente que en ningún momento perdió su aire fraterno. Después, con el resultado consumado, apareció el tiempo para un aplauso de todas y de todos para todos y para todas y para que Domínguez, la capitana del conjunto celeste y blanco, recibiera un diploma de parte de sus compañeras. Poco acostumbrados a correr tanto, los periodistas se plantaron y exigieron comida para reponerse del traspié. Así que, en la sala de conferencias de prensa del estadio, gracias a la organización del Departamento de Prensa y de Comunicación, se realizó una cena en la que cada cual intentó darle una explicación a la indiscutible superioridad femenina.

Racing, decidido a continuar aportando su granito de arena para construir una sociedad sin violencia de género, avanzó otro casillero en este desafío del que nadie puede desentenderse. Con ellas como estandartes, la apuesta es, al compás de los goles, ir por más.

Fotos: Paola Lara

Fuente: Prensa Racing

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