COPA ARGENTINA

OTRA VEZ GANÓ LA VIOLENCIA

La segunda  final de la Copa Argentina entre San Lorenzo y Huracán en el Femenino tuvo el peor de los desenlaces. El encuentro fue suspendido por graves incidentes entre ambas parcialidades en las afueras del estadio de Alvear cuando igualaban 1 a 1 al comenzar el segundo tiempo.

Lo que iba a ser una nueva fiesta del deporte casi termina en tragedia, lo que se debería haber previsto no se previno y nuevamente la familia del Futsal terminó siendo rehén de los violentos de siempre. En un primer tiempo impecable, donde se vivió un gran clima en las tribunas, que dicho sea de paso estaban desbordadas de gente, Santitas y Quemeras se fueron 1 a 1 al descanso gracias a los goles de Nazarena González y de la uruguaya Federica Silvera, con el empate parcial el Ciclón hacía valer el 2 a 0 de la Ida y estaba a solo 20 minutos de un nuevo título.

Al comenzar la etapa complementaria llegó la debacle y el escándalo, un nuevo papelón que pudo verse en vivo por TV gracias  ala transmisión de TNT Sports. No se habían cumplido tres minutos de juego y las suplentes de Huracán ingresaron corriendo a la cancha pidiendo a las árbitras Estefanía Pinto y Lorena Sánchez que detuvieran el juego.

Enseguida se vio lo peor, agresiones entre las dos hinchadas en la puerta del club, corridas, piedrazos, heridos y una pasividad policial que sorprendió desde el inicio de la jornada. Fueron varios minutos de nerviosismo y tensión, la violencia siguió en la calle y si no hubiera sido por el valor de los empelados de Alvear, que defendieron el frente de la institución hasta haciendo barricadas para que los energúmenos no invadan el club, hoy estaríamos hablando de una verdadera masacre.

Llantos desconsolados de las chicas de ambos equipos, chicos con miedo en las tribunas, zona liberada para que los violentos de siempre logren su objetivo y las preguntas de siempre: ¿Por qué una final de tal magnitud se jugó con público de ambas parcialidades teniendo en cuentas los antecedentes? ¿Por qué el operativo de seguridad fue tan pobre y no se tomaron medidas en las inmediaciones del estadio? (Solo se destinaron 10 agentes) ¿Por qué los dos planteles, árbitros y periodistas que estaban dentro del campo de juego quedaron como rehenes sin tener un lugar para resguardarse? Todos interrogantes que aún no encuentran respuestas.

 

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