LIGA SUDAMERICANA

LA FURIA DEL MASCOTA

El uruguayo Richard Catardo se expresó en redes sociales y explicó los motivos de su ausencia en la Liga Sudamericana que se está disputando en Asunción. El actual jugador de Ferro rompió el silencio y tuvo duras palabras contra la selección de su país.

Catardo no la pasó bien en el último año, justamente fue en la Liga Sudamericana que se disputó en Buenos Aires en agosto de 2017 donde comenzó todo, Uruguay cerraba su participación en el certamen enfrentando a Chile en el CeNARD y en una jugada aislada, sin ningún roce con un rival, llegó la fatídica lesión que le causó la rotura del tendón de Aquiles. En ese momento “Mascota” era jugador de Kimberley, vivía en Buenos Aires, ciudad en la que fue operado y donde realizó gran parte de la rehabilitación. En febrero de este año comenzó la pretemporada en Ferro y cuando fue citado para vestir la camiseta Celeste optó por bajarse y dejó sus sensaciones con una dura carta vía Facebook:

“Ayer comenzó la Copa Sudamericana edición 2018, torneo en el cual he decidido no participar. En este mismo torneo pero del año anterior (Buenos Aires, 2017) sufrí la peor lesión que tuve desde que pateo una pelota de fútbol: la rotura del tendón de Aquiles. Hoy, que ya pasó más de un año, me gustaría contar un poco las sensaciones que me quedaron de lo que viví.
Me lesioné en plena competencia jugando para la selección de mi país, tengo claro que este es un deporte amateur, ¿tanto como para dejar a una persona tirada en otro país? Estuve dos días saltando en un pie porque ni siquiera muletas me brindaron, le debo agradecer al señor César “Condo” González que me prestó unas mientras las necesité. 
Tuve que hacerme cargo de todos los costos, parece loco pero así fue. Tuve que pagar tanto la operación como la recuperación de mi bolsillo, tal si fuera que estaba jugando un “partidito” entre amigos.
Fueron siete largos meses en los que me pasaron mil cosas por la cabeza, y en los que hice un esfuerzo no solo económico para poder recuperarme (todos los días tomar tres ómnibus con dos muletas y una mochila en la espalda para poder llegar a fisioterapia no era fácil, ir a los controles médicos tampoco ya que no contaba con dinero para tomarme taxi todos los días).
El día que tenía que confirmar la realización de la operación y nadie se quiso hacer cargo de los costos entendí que solo les era útil si estaba dentro de la cancha. A nadie le importó si yo tenía el dinero para poder pagarla, o si me quedaba sin operar tirado en otro país. Los que se ofrecieron a pagarla fueron personas del Club Kimberley (en el cual jugaba), pero la verdad se me caía la cara de vergüenza de aceptarlo ya que no tenían nada que ver con todo esto, así y todo me facilitaron el acceso a fisioterapia mientras estuve en Buenos Aires, sin tener por qué hacerlo.
De todas maneras lo que más me sorprendió fue la forma de proceder de las personas que comparten esta misma pasión conmigo, obviamente no hablo de dirigentes que ya todos sabemos que no les interesa el deporte ni las personas que son parte del mismo, están donde están por temas políticos y para poder garronear un viaje, un viático o escalar políticamente dentro de AUF. 
Todo siguió normal, la selección siguió entrenando y jugando torneos como si nada hubiera pasado. Obviamente siempre está la excepción, y merecido el reconocimiento para Santiago Rivoir, el médico de la Selección Uruguaya de Fútbol Sala, quien sin importarle que el Señor Alejandro Tapia (Presidente de Fútbol Sala de AUF) se negara a hacerse cargo de sus honorarios, estando yo en Uruguay me atendió igual, ni lo pensó, me ayudó y hasta el día de hoy me atiende por teléfono o en su casa sin importar el día ni la hora.
Me pregunto entonces:
¿Cómo un club de barrio como lo es Kimberley, aún sin tener nada que ver, me tendió una mano en todo momento, y la selección de mi país no?
¿Cómo mis compañeros de equipo, con quienes llevaba compartiendo tan solo seis meses tuvieron mejores gestos que personas con las cuales comparto este deporte desde hace más de 10 años?
No tengo las respuestas, pero algo me quedó claro: por algo el deporte está como está en Uruguay.
Me quedo con la gente que sí estuvo, me ayudó y me bancó en todo este difícil proceso: el Club Kimberley en su totalidad, mi familia, mi novia, amigos de la vida y el médico de la selección, lo demás es cuento!”

LA FURIA DEL MASCOTA
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