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INCREIBLE HISTORIA: DEL FUTSAL AL TERRORISMO

El 8 de noviembre de 2012, España ganaba a Marruecos (1-5) en el último partido de la primera fase del Mundial de Taiandia que le daba el liderato del Grupo B. Mohamed Hatim Ouahabi Halawa jugó aquel encuentro frente a los Álvaro, Sergio Lozano, Fernandao, Borja o Miguelín sobre la pista del Indoor Stadium Huamark de Bangkok. El ala de Los ‘Leones del Atlas’ era una de las jóvenes promesas del Futsal marroquí que contaba con la confianza del seleccionador Hicham Dguig. Hoy, casi tres años después, aquel habilidoso jugador se ha unido al Daesh (acrónimo en árabe de la organización terrorista Estado Islámico) en un inesperado giro a su vida.

La historia de Hatim saltaba a los medios de comunicación tras la confirmación oficial de su familia al sitio web ‘Canaltetouan.com’. El jugador internacional, con 27 años, no parecía tener ningún vínculo con el terrorismo islámico.

De la noche a la mañana, en una fría llamada a sus padres les confirmaba su marcha al desierto a empuñar un AK-47 para “saldar deudas” con Occidente sumándose a una organización yihaidista según recoge el diario ‘Ajbar al Yawm’.

Tras disputar un Mundial, el jugador de la selección nacional marroquí de fútbol sala, ha sido el último deportista de élite que como otros jóvenes musulmanes radicalizados víctimas del desarraigo se unen a los terroristas de Estado Islámico.

Residente en Tetuán, un territorio particularmente fértil para el Estado Islámico (EI), pues de ella ha salido una gran parte de los voluntarios del grupo terrorista asentado en Irak y Siria, Hatim enterraba sus sueños de Fútbol Sala por la Yihad.

El caso de Ouahabi Halawa llama la atención ya que procedía de una familia acomodada. Sus comienzos en el fútbol le habían llevado a jugar en clubes de Kuwait y Qatar, antes de regresar a su país para jugar en el Ajax de Tetuán.

En 2012, con motivo del Mundial, la Federación de Marruecos impulsó la reorganización del campeonato nacional de Liga para potenciar el Fútbol Sala y preparar la histórica participación marroquí en la cita FIFA de Bangkok.

La depurada técnica de Hatim unida a su velocidad y ganas de aprender le convirtieron rápidamente en el complemento perfecto a los más jugadores más conocidos como Aziz Derrou, Adil Habil o Yahya Bay y el seleccionador Hicham Dguig apostaba por su talento y capacidad de liderazgo.

Al ampliar FIFA el número de plazas otorgadas al continente africano, Marruecos consiguió hacerse con una de las tres disponibles. Además, tan sólo tuvo que disputar dos partidos para acceder a la fase final de la Copa Mundial de Futsal.

Después de la retirada de Guinea-Bissáu, los norteafricanos se enfrentaron a Mozambique en la ronda final y obtuvieron el billete para Tailandia gracias a una mejor diferencia de goles tras los encuentros de ida y vuelta (7-6).

Marruecos regresó a Rabat eliminada en la primera fase tras sumar tres derrotas frente a Panamá (8-3), Irán (1-2) y España, encajando 15 goles y marcando 5. Sin embargo, la experiencia mundialista no sirvió para impulsar de manera definitiva el Futsal en el país africano.

En ese clima de incertidumbre y falta de expectativas, Hatim decidió cambiar el balón por las balas y se convirtió en una cifra más. Según datos oficiales de Marruecos, hay confirmados 1.350 marroquíes que se han incorporado a la Yihad, de los que al menos 286 han muerto en combate.

Queda claro que el exilio de jóvenes a Irak y Siria con el objetivo de unirse al Estado Islámico también está afectando al mundo del deporte. Así lo demuestra la historia de este joven jugador de la selección de Fútbol Sala marroquí, el cual decidió abandonar el parqué para integrarse en el terror de la organización islamista.

Por Gustavo Muñana / LNFS

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