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«CREO QUE SOY EL MEJOR DE TODOS LOS TIEMPOS»

El brasilero Manoel Tobias es uno de los mejores jugadores de fútbol sala de la historia. En su 50º cumpleaños, repasó con FIFA.com su ilustre carrera. También habló de cuando entrenó con Ronaldinho y del Mundial de Lituania 2021.

«Yo era como Cristiano Ronaldo es hoy: siempre deseé ser lo mejor que podía ser para seguir ganando», dice Manoel Tobias.

Esa insaciabilidad es la razón por la que, a los 21 años, no se alegró de haber ayudado a Brasil a conquistar la Copa Mundial de Futsal de la FIFA™, ni de haber sido nombrado el mejor en su posición. En vez de eso, se fijó grandes objetivos para la próxima edición de la competencia, los que cumplió con creces.

En su 50 cumpleaños, Manoel Tobias conversa con FIFA.com sobre Hong Kong 1992 y España 1996, de lo que puede pasar en Lituania 2021 y de quiénes son los mejores jugadores de fútbol sala de todos los tiempos. Además, rememora aquel breve cambio por el fútbol, cuando se unió a Gremio y entrenó con Ronaldinho, y del potencial de Neymar.

Cuando era adolescente, ¿jugaba más al fútbol o al fútbol sala?

A ambos. En 1986, estaba fichado por el Náutico Capibaribe; como jugador de fútbol sala y como futbolista. Jugaba al fútbol como sub-17 y al futsal en categoría absoluta. Yo quería seguir así siempre. Pero a finales de 1988 tuve que tomar una decisión, y mi corazón se inclinaba más hacia el fútbol sala.

Y en poquitos años, fue convocado para la Copa Mundial de Futsal de la FIFA…

Mi sueño desde que era un chiquillo era representar a mi país en un gran campeonato deportivo. Soñé con eso muchísimas veces. Desde el momento en que decidí dedicarme al fútbol sala, sabía que el Mundial llegaba en poco más de dos años, y soñaba con disputarlo. Y ahí estaba, con 21 años, volando a Hong Kong con todos esos jugadores consagrados. Jamás olvidaré la llegada al aeropuerto de Hong Kong. No estábamos acostumbrados a ser el centro de atención, pero ahí estaban los carteles de la FIFA y un montón de fotógrafos. Sentí justo entonces que estaba en un campeonato de la FIFA; y eso, sencillamente, no es algo que le ocurra [normalmente] a un chaval de una ciudad pequeña como Salgueiro. Era la consecución de un sueño grandioso. Y no solamente acudí allí, sino que fui titular en medio de tantos jugadores extraordinarios.

 

¿Qué recuerda de aquel campeonato?

Recuerdo que jugábamos contra Holanda en el último partido de la segunda ronda –el que ganase pasaba a semifinales–; y oímos que Pelé estaría allí. Conocer a Pelé era mi sueño. Todos estábamos deseando que viniese al vestuario, pero no vino. Me quedé muy disgustado… Pero luego salimos a la cancha y ahí estaba Pelé, en la tribuna. Firmamos una de nuestras mejores actuaciones, ganamos 6-1, y yo metí dos goles. Cuando marqué mi segundo tanto, alcé la vista hacia Pelé y le dediqué mi gol. Pelé me felicitó haciendo un gesto con la mano… ¡Qué momento!

Esa actuación ante Pelé nos dio mucha confianza. Después vencimos a dos selecciones muy buenas, España y Estados Unidos, en semifinales y en la final. Estados Unidos había empatado con nosotros en la [segunda] liguilla, pero en la final les vencimos por 4-1. Había casi 20.000 personas dentro del pabellón. La sensación al sonar el pitido final fue indescriptible. Recuerdo cuando era pequeño y recibí mi primer balón; era lo mejor del mundo, un sentimiento tan inolvidable… Pues alzar el trofeo fue parecido.

Recuerdo que fuimos a un banquete para los campeones. Yo fui elegido mejor ala derecho del campeonato, y Jorginho fue elegido mejor jugador. Me alegré mucho por él. El vuelo de regreso a casa duró unas 30 horas. Tuve mucho tiempo para pensar y fijarme objetivos. Uno, estar en la siguiente Copa Mundial de Futsal de la FIFA al cabo de cuatro años; lo cual no era fácil, con tantos jugadores brasileños magníficos. Dos, ayudar a Brasil a defender su título. Y tres, coronarme como el mejor jugador del campeonato. Ya había trabajado durísimo en los entrenamientos, pero me dije a mí mismo que iba a trabajar aún más duro para cumplir mis objetivos.

Y los cumplió los tres…

Fue dificilísimo. Nuestros rivales habían progresado mucho. Solamente conservábamos cuatro jugadores –Fininho, Vander, Serginho y yo– de la plantilla de 1992. Y además, éramos los malos de la película… El fútbol sala ya era muy importante en España. Todos decían que sería el campeonato de España, y sabían que nosotros estábamos ahí para intentar ser los aguafiestas. Jugamos contra Bélgica, y todo el público animando a tope a Bélgica. Contra Uruguay, lo mismo. Tuvimos que jugar ocho partidos con 5.000, 7.000, 10.000 personas en nuestra contra… Y en la final, vencimos por 6-4 en Barcelona a una excelente España, con Pato y un seleccionador fantástico como Javier Lozano.

Fue un logro tremendo. Si no hubiésemos sido un equipo absolutamente excepcional, España habría ganado ese campeonato. Personalmente, seguí pensando en los objetivos que me había marcado en los vuelos de vuelta de Hong Kong. Cumplí los tres y, además de ser nombrado mejor jugador del Mundial, fui el que dio más asistencias y el máximo goleador. Todo eso se lo debí a mi férrea voluntad. Siempre quería mejorar continuamente y ser la mejor versión posible de mí mismo. Era como son ahora Cristiano Ronaldo y Messi: siempre estaba exigiéndome al máximo para ser tan bueno como pudiese.

¿Cree que el Brasil del 96 fue el mejor equipo de la historia?

Quiero dejar esto claro: no estoy desacreditando a otros grandes combinados. La selección española de Daniel, Kike y Javi Rodríguez era excepcional. La selección brasileña de Schumacher, Falcão y Vinicius, otro tanto. Pero el Brasil de 1996 jugaba un fútbol sala más fluido, y fabricamos jugadas que los equipos siguen imitando hoy. Era como el Brasil del 70 en fútbol: Pelé, Jairzinho, Tostão… Los equipos siguen imitando actualmente las jugadas que ellos llevaron a cabo. Fuimos unos adelantados a nuestro tiempo.

En 1996, usted también se pasó al fútbol y fichó por el Gremio, entonces vigente campeón de Sudamérica. ¿Cómo pasó eso?

A finales de 1995, impulsaron la creación de una liga nacional. Anteriormente, solo jugábamos torneos con un formato reducido… Decidieron que tenía que haber un juego limpio financiero, por lo que cada equipo tendría un tope salarial como en los deportes de Estados Unidos. Así, el Enxuta me dijo que tendría que reducir mi salario… por mucho. Yo había recibido muchas ofertas de clubes españoles en los últimos años, pero cada vez que me ofrecían más dinero, el club brasileño en el que estaba lo igualaba. Esta vez, sin embargo, el Interviú Boomerang me ofrecía el doble de lo que venía cobrando en el Enxuta. Había una norma no escrita en esa época: “Quien juegue en el extranjero, no será convocado con la Seleção”; por lo que me entristecía mucho tener que marcharme, pero lo tenía prácticamente decidido.

Entonces, el presidente del Gremio se puso en contacto conmigo y me hizo una oferta. Me sentí honrado, pero le dije que no porque sabía que me habría resultado muy difícil adaptarme. Llevaba seis o siete años jugando profesionalmente al fútbol sala. Y ahí se quedó la cosa para mí… Entonces, dos días después, contesté al teléfono… ¡y era Luiz Felipe Scolari! Pensé: “Para que esté llamándome Felipão, deben pensar de verdad que puedo triunfar en un campo grande. ¿De verdad puedo?”. No quería dejar el fútbol sala, no obstante, así que les pedí que multiplicasen por cuatro lo que estaba ganando en el Enxuta –y la verdad, estaba ganando bastante dinero– para que pensasen “¿De qué va este loco?”, y ahí terminase la cosa. Pero respondieron: “De acuerdo”. Me quedé estupefacto.

¿Cómo resultó aquella experiencia?

Pasé cuatro meses en el Gremio. Fue una experiencia increíble. Me costó mucho adaptarme, pero al cabo de dos o tres meses, empecé a pillarle el truco. Conseguí firmar algunas buenas actuaciones. Era genial estar jugando con jugadores tan grandes. Y en los entrenamientos, jugábamos contra los jugadores del equipo juvenil como Tinga, Rodrigo Gral y cierto chaval –no sé si ha oído hablar de él– llamado Ronaldinho Gaúcho. ¡Increíble!

En marzo del 96, justo antes de comenzar la liga nacional, un club de fútbol sala se las arregló para igualar lo que estaba ganando en el Gremio. El único problema era que se trataba de su mayor rival, el Internacional… Los dos siguientes días fueron un infierno para mí, pero en mi corazón quería jugar al fútbol sala, y quería jugar el Mundial ese mes de octubre. Mi regreso al futsal tuvo mucha importancia para todo el mundo. Fue un notición en Brasil: “Un club de fútbol sala ha conseguido seducir a Manoel Tobias para dejar el Gremio”. Y como yo estaba ganando más, los clubes empezaron a pagar más también a los demás jugadores. Ese año, el Inter venció al Barcelona en la final del mundial de clubes, y yo acudí al Mundial y cumplí mis sueños. Si hubiese ido a España en vez de al Gremio, ¿quién sabe lo que habría pasado?

¿Cree que habría tenido una carrera exitosa si se hubiese dedicado al fútbol?

Si hubiese seguido con el fútbol en 1988, estoy casi seguro de que habría llegado a ser un gran jugador. Pero seis o siete años sin jugarlo… es muchísimo. ¿Cree que si pusiésemos a Neymar actualmente en una cancha de fútbol sala sería tan bueno como Ferrão o Ricardinho? Sencillamente, no. Y he mencionado al futbolista que mejor lo haría en fútbol sala… Si Neymar hubiese continuado en el fútbol sala, hoy sería sin duda el mejor jugador de futsal del mundo. Otro futbolista que habría sido un jugador de futsal extraordinario es Juninho Pernambucano. Los dos éramos de Recife y tuvimos que hacer la misma elección entre futsal y fútbol. El optó por el fútbol, y yo por el fútbol sala.

 

 

¿Qué le parece la actual selección de Brasil?

Tal vez no tenga tanto talento como otras generaciones, pero sus integrantes forman un equipo ganador. Trabajan muy duro y juegan muy bien como equipo. Tienen a Ferrão. Marquinhos Xavier es un entrenador fantástico y está haciendo un trabajo magnífico. Creo que es un equipo muy potente de cara al Mundial.

¿Qué selección cree que se impondrá en Lituania 2021?

Sigo oyendo que Argentina tuvo suerte en el pasado Mundial. ¿Cómo…? Es una selección espléndida. No sé si volverá a imponerse, pero estará en semifinales. Creo que la cosa está entre Brasil, Argentina, España y Portugal.

¿Quién cree que es el mejor jugador del mundo actualmente?

Ferrão es el mejor del mundo hoy. Es un monstruo.

Por último, ¿quién cree que es el mejor jugador de fútbol sala de la historia?

(Risas). El tipo con el que está hablando ahora mismo. No voy a pecar de falsa modestia: pienso que soy el mejor jugador de todos los tiempos. ¿Por qué? Porque Manoel Tobias era capaz de atacar y defender, fabricaba goles y marcaba goles. Lo siento, pero sería hipócrita por mi parte no decirlo, porque creo firmemente que soy el mejor. Manoel Tobias primero, Falcão segundo, Ricardinho tercero. Y Jorginho también era un jugador increíble.

 

 

 

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Fuente: FIFA.com

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