COPA ARGENTINA

“FUE UN AÑO MUY DURO”

Sebastián Espigares y Pablo Cigliano, emblemas de Ferro y héroes del ascenso hace dos temporadas, lograron su primer título como entrenadores y son de los pocos que ostentan títulos tanto como jugadores como directores técnicos. Tras obtener la Copa Argentina después de vencer a Boca en una épica final, Seba Espigares dialogo con A Dos Toques y contó sus sensaciones.

Faltaban solo cinco segundos para que termine el partido, Pitu Chillemi tenía la pelota en sus manos, solo tenía que sacar largo, hacer correr el reloj y esperar el pitido final para que Ferro se adueñe de la Copa Argentina. En ese instante Sebastián Espigares rompió en llanto, la emoción invadió su cuerpo y una vez consumada la hazaña entró a la cancha a festejar, el abrazo del alma con Noé Pérez Leiva, la figura de la noche en Avellaneda, el saludo respetuoso a cada uno de los rivales y su hija Sol en brazo para levantar el trofeo, el primero en la historia del Verde.

“Las lagrimas fueron por la explosión del momento. Fue un año muy duro para nosotros, arrancamos con expectativas muy altas y por diferentes motivos, tuvimos muchas bajas a lo largo del año, no se nos dio. Sin embargo la gente del club confió, los jugadores confiaron, nosotros seguimos confiando. Cambiaron los objetivos, tuvimos que mantener la categoría e ir con todo por esta copa. Fue en ese momento que vi todos los malos  momentos que tuvimos en el año y por eso me salieron las lagrimas así”, explicó Seba Espigares.

A la hora de analizar e encuentro y de explicar por qué su Ferro le ganó a este Boca candidato, el DT expresó: “Lo laburamos mucho este partido. Intentamos cortarle el circuito de los salteos a Boca, habíamos visto que era la forma de hacernos daño. En el primer tiempo creemos que nos salió. En el segundo tiempo ellos nos empezaron a jugar el uno contra uno por banda, ya no cortaban más. Decidimos en el entretiempo saber que le íbamos a entregar la banda, que no le íbamos a dar el centro de la cancha,tomar ese riesgo y nos salió bien”.

A la hora de las dedicatorias el joven entrenador enumeró “primero a mi familia, sobretodo a mi mujer, a mi nena, a mis viejos, que me bancan en todas las tristezas y en todos los momentos malos están al lado mío. Después los dirigentes del club que confiaron en nosotros, los dos Matías (Velazquez y Gracía Olalla) en representación de toda la comisión directiva y a los jugadores que siempre confiaron en nosotros, nos respetaron y sobre todas las cosas, se entregaron en todo momento”.

Para concluir, Sebastián Espigares habló del emotivo abrazo con Noé Pérez Leiva, autor del único gol de la noche: “Soy muy agradecido a Noé porque en un momento duro del equipo tomó las riendas, se hizo cargo de la situación. Jugó bárbaro, necesitaba confianza, es un jugador muy importante para nosotros. Hoy antes d eque haga le gol le dije que se tenga confianza, que encare que la iba a meter. Nos dio muchas alegrías y estoy muy contento por él”.

Con la obtención de la Copa Argentina tanto Sebastián Espigares como Pablo Cigliano se sumaron a la lista del selecto grupo que logró ser campeón como jugador y como técnico en un equipo de Primera “A”. Antes solamente lo había logrado Hernán Gracias con Boca. Vale destacar que la dupla técnica ganó el torneo local y la copa Benito Pujol con Pinocho en el año 2013.

 

 

 

Foto: @natyponcefotos

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