Cordoba

PEGÓ UN FUTSALTO

A Ezequiel Boscovich, la figura del fustal de Instituto de Córdoba, lo probaron para la primera local de Liga Cordobesa y lo sumarán en 2015 a cancha de 11.

Ezequiel Boscovich cuenta que alguna vez se animó a jugar en cancha de 11. Que se puso pantalón largo, guantes y gorro. Y, claro, lo disfrutó.

Eso fue hace tiempo, cuando todavía era un pibito sureño que trataba de disfrutar del fútbol a su manera. Como se lo permitía el frío de su Ushuaia natal, que posee una temperatura media anual de 2,9 °C.

Pero el destino es así: juega a sorprender. Es que a este flaco de 21 años que vino a Córdoba a estudiar Educación Física, el mismo destino lo llevó a ser la figura del equipo de futsal de Instituto. Y para 2015 promete algo más: la chance de integrarse a la Primera local del Albirrojo. Para, por fin, darse el gusto de jugar en cancha de 11. Y quien te dice, soñar más de cerquita con esa historia siempre complicada de ser jugador profesional.

“Uno ha jugado toda la vida al futsal porque allá el frío no te deja ni asomar las orejas en la calle. Y, bueno, en Córdoba se dio de caer en Instituto por unos amigos. Y acá estamos, felices con el logro del futsal y soñando con más”, dice Boscovich, un pibe tranquilo del sur, apegado a sus afectos. Y en ellos pensó cuando la Gloria perdió la final del campeonato anual de futsal ante Asociación Peruana. Por un pelito no fueron campeones y representaban a Córdoba en el Nacional 2015.

“Estuvimos cerca de hacer historia. Es una disciplina nueva en el club, que la venimos remando un montón. Somos un grupo de amigos. Y estuvo cerca de darse. Salimos campeones de la segunda rueda y en el triangular final (del que también formó parte Talleres) perdimos con Asociación Peruana, que son un equipazo también. Una pena”, cuenta el Artillero, como le dicen sus compañeros.

Es un jugador de toda la cancha, muy vivo, muy aguerrido, que tiene mucho gol. Pero domina todo el juego, dicen sus compañeros, la gran mayoría también del sur. Todos pibes que se fueron sumando hace un año y medio, cuando largó esta historia del futsal en Córdoba.

SIEMPRE EN CANCHA “CHICA”

En Ushuaia, a Ezequiel le había tocado defender las camisetas de dos clubes de futsal: Comercio y El Porvenir. Pero nunca tuvo la idea de intentar suerte con el fútbol de 11. Jamás se fue a probar a algún club ni tampoco hizo inferiores.

“En casa me pusieron siempre por delante el estudio. Siempre fue la meta de mis viejos”, dice Eze, que está entre segundo y tercer año de Educación Física. En el sur, sus viejos Silvia y Cirilo, y su hermano Tomás, siguen atentos cada uno de sus logros, a más de 3100 kilómetros.

Ezequiel festejando un gol.

“La verdad que este año se han dado muchas cosas muy lindas con esto de Instituto y el futsal. Uno ha empezado a sentir la camiseta de otra forma. Fui a la cancha a ver varios partidos de la Gloria. En el sur y de chico era hincha de Boca, pero ahora estoy empezando a sentir estos colores de otra forma. Cuando perdimos la final con Asociación Peruana era increíble como yo y mis compañeros llorábamos. La verdad, sentimos a Instituto”, cuenta Boscovich.

Ezequiel, en esos partidos que fue al Monumental para ver al Albirrojo en la B Nacional se imaginó ahí adentro. Viviendo el fútbol de otra manera. A lo grande.

“Y… sería un sueño poder llegar a jugar profesionalmente. No te voy a mentir que uno lo piensa. Pero quiero ir paso a paso. Nunca me había planteado verlo de ese modo, pero ahora las cosas se han presentado de esa manera y uno se anima a intentarlo».

«Hicimos una prueba en la Primera local de Instituto y quedamos. El año que viene arrancaremos a entrenar y veremos. Pero no quiero dejar el futsal. Voy a seguir con los dos. Y veremos hasta dónde llegamos”, dice por quien se han interesado algunos representantes, siempre atentos a algún nuevo talento que pueda surgir.

¿Puede un jugador de futsal adaptarse al fútbol de 11? Los que han visto jugar a Boscovich creen que sí.

Por eso el rumor de que había un pibe del sur que la rompía en el futsal llegó a los oídos de Marcelo Arce (coordinador de las inferiores de la Gloria) y Daniel Mira (DT de la Primera local).

Hubo una invitación a una prueba y allí fue Boscovich, junto a dos jugadores más del equipo de Instituto de futsal: Facundo Gandolfi y Mauro Roa, ambos mediocampistas. “A mí me probaron de zaguero central, por la altura. Y también jugué un rato de lateral izquierdo, pero soy derecho. Igual me dijeron los entrenadores que habían quedado muy conformes, que ando bien de arriba por mi altura. Yo creo que puedo rendir de volante central, o por la derecha. Vamos a ver qué sucede”, afirma Ezequiel.

El fin de año lo encontró con sus afectos en Ushuaia, jugando también algún picado de futsal con amigos. Aquí en Córdoba ya demostró que el sur también existe. Un jugador de salón que quiere llegar a la Gloria, en cancha de 11. A lo grande.

Fuente: Día a Día

 

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